martes, 29 de diciembre de 2009

La puta cortinilla transversal


Mujeres del mundo, amantes de la estética y del buen gusto, y como no, del sentido común. Decirles a vuestros maridos o cónyuges que tengan el pelo de esta guisa, que por favor, que se rapen el pelo, que se compren un peluquín en el "piro-vila" o que se compren un gorro de ligón porteño.

Cualquier cosa menos la puta cortinilla transversal.
Este tipo de deleznable peinado engaña al que se lo hace, porque se cree que tiene pelo y no engaña a nadie más, porque se ve a una legua que se ha dejado crecer de manera desorbitada la mata de un lado y se lo ha pasado al otro, con en ánimo de hacer ver que todavía se goza de cabellera. Nada más lejos de la realidad.

Este pelo no vale para nada y además, los días de viento se pasa mal, hasta el punto que se inventan escusas y artificios para no salir de casa. Al igual que el golpe de realidad, que se recibe, cuando se sale de la ducha. No podemos obviar los berrinches que se cojen por no poder bañarse en el mar o el superfluo gasto de laca diaria.

Es por ello que exhorto a todas las esposas del mundo a que esta noche, durante el sueño de vuestros maridos, debéis asir unas tijeras y cortar la abjecta cabellera que ante nos pende y así hacer justicia estilística. El resto del mundo os lo agradecerá.

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