miércoles, 30 de diciembre de 2009

El grito de las viejas


En primer lugar, no uso eufemismos, digo viejas a conciencia, podría decir maduras, pero créanme cuando les digo que maduras suena a "pornazo". Hecha esta aclaración, paso a manifestar que profeso un profundo respeto por la senectud, que es una etapa de la vida llena de matices divertidísimos. (Vieja, vieja, vieja, tienes tú razón no hay más)

Tras lo arriba indicado, paso a relatar lo que es en realidad "el grito de las viejas" ("lo crit", que dirían en Alcalà de Xivert). Es básicamente un sonido característico e innato que emiten las señoras mayores cuando reciben estímulos de asombro, pasmo, estupefacción o sorpresa; en algunos casos también de admiración.

El grito es aprendido, fruto de las relaciones sociales que tienen las viejas con
otras viejas, y se ha transmitido de generación en generación, quedando grabado a fuego en sus jodidas cabezas. Forma parte del argot viejuno, es otra forma más de expresión y comunicación.

Por poner algunos ejemplos que ilustren el grito, argumentaré la conversación que las viejas mantienen en la foto que hay en la parte superior del texto.
Una de ellas, manifiesta a las otras dos, que hace unos años, cuando iba a la piscina municipal, se equivocó y casi entra al vestuario de los chicos. La otras corresponde con el ¡Uuuuuuuuu! característico.

En ocasiones, es tan fuerte que se puede oír a muchos metros de distancia, ello nos puede indicar, que hay una vieja sorprendida cerca de nosotros.

Queridos amigos, respetar a las personas mayores, no les tiréis tierra a los ojos, ni saltéis a modo de potro en aquellas que vayan un poco encorbadas.

martes, 29 de diciembre de 2009

La puta cortinilla transversal


Mujeres del mundo, amantes de la estética y del buen gusto, y como no, del sentido común. Decirles a vuestros maridos o cónyuges que tengan el pelo de esta guisa, que por favor, que se rapen el pelo, que se compren un peluquín en el "piro-vila" o que se compren un gorro de ligón porteño.

Cualquier cosa menos la puta cortinilla transversal.
Este tipo de deleznable peinado engaña al que se lo hace, porque se cree que tiene pelo y no engaña a nadie más, porque se ve a una legua que se ha dejado crecer de manera desorbitada la mata de un lado y se lo ha pasado al otro, con en ánimo de hacer ver que todavía se goza de cabellera. Nada más lejos de la realidad.

Este pelo no vale para nada y además, los días de viento se pasa mal, hasta el punto que se inventan escusas y artificios para no salir de casa. Al igual que el golpe de realidad, que se recibe, cuando se sale de la ducha. No podemos obviar los berrinches que se cojen por no poder bañarse en el mar o el superfluo gasto de laca diaria.

Es por ello que exhorto a todas las esposas del mundo a que esta noche, durante el sueño de vuestros maridos, debéis asir unas tijeras y cortar la abjecta cabellera que ante nos pende y así hacer justicia estilística. El resto del mundo os lo agradecerá.

lunes, 14 de diciembre de 2009

5 litros de semen


Esta historia, nació como muchas otras, de mi enferma y putrefacta puta cabeza.

Yo iba al colegio, como cada día de entre semana y por aquella época, un grupo de rock estaba en auge, su cantante tenía aspecto andrógino y voy a obviar su nombre por motivos que no aludiré, su nombre era Enrique Búnbury. (Es con letra ene mendrugos!!)
He de decir, que el primer disco que me compré en mi vida fue "Senderos de traición", que es un disco redondo (geográficamente hablando) y me lo compré en una cadena de supermercados de los que no voy a nombrar, porque no me pagan.
Como decía, me compré el disco en Alcampo y no paraba de escucharlo, los ponía a 33 y 45 revoluciones, depende del tiempo que tenía para escucharlo y hay veces que lo ponía al revés, por si había algún mensaje oculto sobre la sexualidad de Enrique.
Era una época, que se hablaba de música en televisión y no había tanto politiqueo por doquier. Se hablaba mucho de Búnbury y se empezaba a dudar de su condición sexual y de la capacidad de su hígado.

Entonces, era, cuando yo (con voz de Tojeiro) pensé en una noticia de mentiras, que me dijo un amigo mío. Me comentó que Federico Mercurio (ex-cantante de Queen) había ido al médico de cabecera porque tenía alojado un castrón de lefa en una parte de su cuerpo, dicho castrón o costra, mejor dicho, había sido mantenido de manera deliberada y a propósito en su lengua y se le había solidificado.

Ello me hizo pensar... y de camino al colegio, imaginé que si Enrique Búnbury le gustaba tanto la carne como el pescado, podía alojar 5 litros de semen en su estómago, tras una vorágine de sexo.

Cuando me encontré con mis amigos, se lo dije. La historia cayó bien y la gente se rió. Además era como muy actual, y cuasi-creíble.

La historia ha aguantado hasta nuestros días y de vez en cuando la recordamos y se arma gran regocijo.